Casi con total seguridad la mayoría de los lectores se habrán topado con enunciados del siguiente tipo: “El cerebro consume el 25% de toda la glucosa que nuestro cuerpo necesita”.
La afirmación anterior sirve a muchos como punto de apoyo para defender la absoluta necesidad de incluir carbohidratos en nuestra dieta. Y en muchas ocasiones yendo más allá nos dicen que tampoco podemos prescindir de los azúcares y que estos son esenciales.
Como ya hemos visto en el artículo anterior, nuestro organismo tiene la capacidad de generar glucosa endógena aún cuando no ingerimos carbohidratos. Respecto al uso de la glucosa por el cerebro, será algo de lo que hablaremos a continuación
Más concretamente, en este artículo encontrarás:
- Las adaptaciones metabólicas del cerebro durante el ayuno.
- Qué hay de verdad sobre las hipoglucemias durante largos periodos de ayuno.
- Propiedades neuroprotectoras de los cuerpos cetónicos (CC) y aplicaciones de las mismas.
¿Qué pasa con la glucosa en ayunas?
Si recordamos el proceso de gluconeogénesis (GNG), del que ya hablamos en otro artículo, sabremos que las necesidades de glucosa del cerebro (así como de otros órganos) se abastecen gracias a la capacidad de generarla endógenamente. Entre los sustratos que mencionamos para la GNG se encuentran: glicerol, lactato y aminoácido; los cuales están presentes en el cuerpo, aún cuando no consumimos glucosa en la dieta.
Te preguntarás entonces si el cuerpo es capaz de generar suficiente glucosa.
Sorprendentemente, se ha podido observar cómo la necesidad de glucosa cerebral en estado de ayuno (y se estiman números similares para dietas bajas en carbohidratos) disminuye de aproximadamente de 120 gramos al día a unos 28 gramos al día (Carlson et al., 1994). ¡Un perfecto mecanismo de adaptación al medio!
Lo anterior es posible debido a que, en escasez de carbohidratos y en periodos de ayuno, dos terceras partes del cerebro hacen un «switch» metabólico y se adaptan a la utilización de mayores niveles de CC (White and Venkatesh, 2011).
No sólo el cerebro consume mucha menos glucosa en el ayuno, también, se ha descrito que cada día se reciclan entre 44 y 130 gramos de glucosa para ser utilizados por el cerebro. Este reciclaje de glucosa se da a partir del metabolismo de los triglicéridos, del lactato-piruvato en el hígado y los riñones, y de los aminoácidos gluconeogénicos; sin necesidad del suministro de carbohidratos o azúcares a partir de la dieta (Cahill and Owen, 1970; Cahill, 1970). Así que hay cantidades de sobra de glucosa. Lo suficiente como para cubrir las necesidades de este órgano vital.
De todos los sustratos mencionados, los triglicéridos se encuentran en mayor parte alojados en el tejido adiposo del cuerpo, lo cual, los hace una reserva casi ilimitada para la producción de glucosa o CC. La conversión en uno u otro, vendrá determinada en gran medida por el entorno metabólico.
A continuación podemos observar una gráfica, extraída de Cahill and Owen, 1968 donde se comparan los sustratos energéticos utilizados por el cerebro en un estado de «no ayuno» o «fed state», frente a un estado de ayuno o “hambruna” (término literal que usaron los mismos autores).




