¿Son Las Carnes Blancas, En Realidad Tan Malas Como Las Rojas?

Un reciente reporte de noticias en CNN, dice: “La carne blanca es tan mala como la roja cuando se trata de colesterol, según estudio” 

Esto me recuerda una encuesta que me hicieron hacer durante unas votaciones escolares, y los cuestionarios incluían preguntas como las siguientes:

“¿Crees que los buses escolares deberían ser más puntuales para evitar que se pierdan horas de clase?”

De entrada, es una pregunta que de alguna manera sugiere una respuesta, es decir, que no es neutral.

Así mismo, decir que objeto A es “igual de malo” a objeto B, sesga la respuesta y la información sobre cierto tema.

Pero, esta pregunta no ayuda a distinguir los beneficios o lo perjudicial de la carne blanca sobre la roja. 

¡Ah, y ¿qué me dicen del encabezado de Telemundo?! “Estudio: carne blanca también es mala para la salud”

¿Por qué no vemos más bien qué tan malas son, “según estudio”?

Desmenucemos un poco lo que rescatamos de la noticia en CNN y comparémosla con lo que afirman los investigadores, ¿listos?Por cierto, CNN no fue el único en correr tras la noticia, El Tiempo, y Las Provincias, entre otros, no se quedaron atrás.

El colesterol [malo] puede provocar enfermedad cardíaca
 
Es bien sabido que las grasas saturadas aumentan la concentración de colesterol LDL o “malo” en el torrente sanguíneo y si esta sustancia cerosa nociva se acumula en las arterias, el resultado podría ser un ataque al corazón o un derrame cerebral. Las grasas saturadas, la mayoría de las cuales provienen de fuentes animales, incluyen mantequilla, grasa de res y piel de ave.”


– CNN en español

Tomado del artículo original:

“Debido a que es bien sabido que los ácidos grasos saturados [grasas saturadas – SFA en inglés] en la dieta aumentan las concentraciones plasmáticas de colesterol LDL, en general se ha asumido que el contenido de SFA en la carne roja contribuye a su asociación con el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV). Esta suposición se apoya en la falta de diferencias significativas en el colesterol total, el colesterol LDL y el colesterol HDL en los ensayos de alimentación controlada
aleatoria…”  

Lógica: Las grasas saturadas en la dieta aumentan la concentración de la lipoproteína LDL en el plasma sanguíneo (sangre). Por ello se asume que las grasas saturadas aumentan el riesgo de ECV. El problema es que estudios recientes apuntan a que el colesterol total y la lipoproteína LDL no tienen relación directa con el riesgo de desarrollar la ECV. Más bien, una medición más exhaustiva que arroje el tamaño y número de partículas PEQUEÑAS LDL (subtipos como la LDL1, LDL2, etc) puede dar mayores indicios frente al riesgo de la ECV.

El propio estudio está reconociendo que es una “suposición”. Sin embargo, CNN no tiene reparo en catalogar la lipoproteína LDL como “nocivo”, y además agregar que las carnes contienen grasas saturadas y por ende su relación con la ECV. No teniendo por otro fin que el de alertar al lector en contra de su consumo de una manera alarmante y sin fundamento bioestadístico fuerte.

Tanto carnes rojas como blancas aumentan colesterol, según estudio

Reflexionemos sobre las conclusiones descritas por el mismo estudio:

“Hemos demostrado aquí que, en comparación con la dieta que no usó carne como proteína principal, las dietas que contienen altas cantidades de carne roja o blanca, y sin diferencias en otros macronutrientes, producen mayores concentraciones de colesterol LDL y apoB (apolipoproteína B), que estos efectos son principalmente atribuibles a aumentos en partículas LDL grandes y ricas en colesterol”

En castellano: Sabemos que hay que preocuparnos por la partícula más pequeña de la lipoproteína LDL, pero los aumentos fueron en “partículas LDL grandes”, y a partir de esto, ni siquiera en el estudio LURIC tenemos asociación directa con la ECV. R

“Como era de esperar, el nivel más alto de [grasas saturadas], proporcionadas principalmente por productos lácteos y mantequilla [esto fue lo que los sujetos en el estudio comieron como fuentes de grasas saturadas], dio como resultado un mayor colesterol LDL y apoB, y, como se demostró anteriormente en sujetos sanos (18, 28, 29), aumento en partículas LDL de tamaño grande pero no medianas o pequeñas de LDL”

En castellano: El mismo estudio reconoce que una de las limitaciones fue que no usaron otra cosa que productos lácteos como fuentes de grasa saturada y cortes magros de proteínas (res y pollo) con el fin de estandarizar. Entonces es difícil extrapolar el estudio a quienes no dependen de lácteos, sino que adquieren las grasas saturadas del aceite de coco y los cortes de carne grasa, sin decir que las grasas saturadas de los lácteos son nocivos para la salud en general.

¡Ah!, y aun así, el aumento en la lipoproteína LDL no correspondió a la más alarmante partícula pequeña.

“Los hallazgos actuales son consistentes con estudios previos que indican que ni la ingesta de carnes rojas magras ni de aves de corral produce aumentos en las concentraciones de lípidos en plasma en el contexto de una dieta baja en grasas saturadas. [También son consistentes con] estudios anteriores principalmente de patrones dietéticos basados ​​en plantas, lacto-ovo-vegetarianos o veganos que reportaron concentraciones de colesterol total, LDL y HDL significativamente más bajas que las dietas que incluyen proteínas animales” 

En castellano: Las carnes magras, sin importar cuál, parecen no tener efectos en los perfiles lipídicos. Y hay que notar, que a pesar de que las dietas basadas en plantas no aumentan la lipoproteína LDL, tampoco aumentan la lipoproteína HDL, el cual es repetidamente asociado con cardioprotección. La lipoproteína HDL, de hecho es uno de los marcadores que generalmente aumenta y contribuye a la elevación de colesterol total en individuos que siguen una dieta baja o muy baja en carbohidratos, llamada comúnmente keto.

“El presente estudio es el primero en mostrar que ambas categorías de proteínas de la carne producen concentraciones de la LDL que son más altas que las que se obtienen de fuentes de proteínas vegetales en dietas similares y que estos efectos son independientes del nivel de SFA en la dieta”

Análisis: Okay, buen aporte. Parece que antes se tildaba a la ingesta de grasa saturada por medio de la dieta como la única causante de la elevación de la lipoproteína LDL en sangre. Esto, sin embargo aún no nos dice nada sobre el tamaño de esa elevación.

“… otro estudio reciente [que involucró] 53 individuos seleccionados por la predominancia de LDL pequeño (fenotipo B), [mostró que] el consumo de una dieta muy alta en grasas saturadas con carbohidratos moderados, junto con fuentes de proteínas mixtas también resultó en aumentos en las LDL medianas y pequeñas, sin un aumento significativo en las LDL más grandes. Por lo tanto, las características de la composición de la dieta, incluido el nivel de grasas saturadas, así como las características de la población de estudio, pueden modificar la respuesta de las lipoproteínas a la variación en la fuente de proteínas y la ingesta de grasas saturadas”

En castellano: Los investigadores reconocen que en un estudio llevado a cabo por ellos mismos (cita no incluida en este post), y en la cita recién mencionada, no coincide con la relación que encontraron en este trabajo, en el que parece que independiente de todo lo demás, es la grasa saturada en la dieta la que se relaciona con el aumento de las lipoproteínas LDL pequeñas. Agregan que hay un montón de factores que pueden influir, entre ellos las características de la población, sin dejar atrás la composición de la dieta (carbohidratos MODERADOS).

Esto nos deja hasta el momento fríos, ya que parece haber evidencia contradictoria frente a la real causa del aumento de la lipoproteína LDL posiblemente alarmante, la LDL pequeña.

“los hallazgos presentes también tienen en cuenta el hecho de que diferentes lipoproteínas que contienen apoB tienen diferentes relaciones con el riesgo de ECV. En particular, como se resume [en otros estudios], las partículas grandes de LDL, medidas mediante varias metodologías diferentes, no se han asociado con ECV en múltiples cohortes de población […] Aunque estas relaciones selectivas han sido cuestionadas […] cabe destacar que varios estudios han demostrado su persistencia después del ajuste para el colesterol LDL y otros lípidos. Por lo tanto, el impacto estimado de la carne roja, la carne blanca y la grasa saturada derivada de los productos lácteos en el riesgo de ECV, como lo reflejan sus efectos en el colesterol LDL y las concentraciones de apoB, puede verse atenuado por la falta de sus efectos en partículas de LDL más pequeñas que están más fuertemente asociadas con ECV”

En castellano: A pesar de que la metodología con la que se miden las diferentes categorías de lipoproteína LDL en los estudios, hasta la fecha varían mucho, lo que hace que las conclusiones de las observaciones sean poco confiables y (no podemos tener absoluta certeza), el punto parece estar a favor de las carnes y lácteos. Esto debido a que su impacto sobre las partículas pequeñas de la lipoproteína LDL no es tan grande.

“Los hallazgos presentes proporcionan pruebas sólidas del efecto equivalente de la carne roja y blanca en las mediciones de lipoproteínas plasmáticas estándar y más detalladas, y de la ausencia de una interacción de estos efectos con la ingesta de AGS en individuos sanos”

En castellano: Ahora vemos que la conclusión es que la carne roja y la carne blanca tienen el mismo efecto sobre los perfiles lipídicos de individuos sanos, independiente del consumo de grasas saturadas extra (recordemos que no eran cortes grasos de las carnes). ¿Notan cómo el estudio no está concluyendo que tanto la carne blanca como la roja son “iguales de malas”, como nuestros amigos de los medios no lo quieren hacer entender?

“Si bien no encontramos efectos significativos de la fuente de proteína en la dieta sobre la presión arterial, la glucosa en ayunas o la reactividad endotelial, informamos por separado que la intervención dietética de la carne roja resultó en aumentos significativos en las concentraciones plasmáticas de N-óxido de trimetilamina, un metabolito derivado del metabolismo bacteriano intestinal de la carnitina que se ha relacionado con la incidencia de ECV. Además, los metaanálisis recientes de estudios de cohorte prospectivos informaron una mayor incidencia de ECV asociada con la carne roja procesada, lo que sugiere que los conservantes como el sodio, los nitratos y sus subproductos pueden contribuir a la asociación entre el consumo total de carne roja y el riesgo de ECV”

En castellano: Todo lo que este párrafo intenta hacer, es advertir sobre los hallazgos y potenciales peligros del consumo de carnes procesadas. PRO-CE-SA-DAS. No las carnes frescas. Incluso también hay poca evidencia y de muy baja calidad ‘’causal’’ de las mismas carnes procesadas y el riesgo cardiovascular  R.

Entre las limitaciones del estudio, los autores incluyen la siguiente:

“Debido a que las fuentes de proteína animal en el presente estudio se restringieron a cortes magros y se combinaron para dar con el contenido de grasa saturada [deseada], no podemos extrapolar nuestros hallazgos al perfil lipídico y los efectos de las lipoproteínas de los productos cárnicos rojos con mayor contenido de grasa en comparación con las carnes blancas generalmente más magras”

En castellano: ¡Hey! tú, ¿comes carne como la da la naturaleza? ¿Incluyes habitualmente en tu plato productos como huevos, pollo con piel, carne con sus gorditos, vísceras, pescados y aceite de coco, y lácteos sólo de vez en cuando? ¡Ah!, malas noticias… ¡Nada de lo que dice este estudio aplica a ti! … y a los que comen carne roja y blanca más magra acompañada de lácteos y mantequilla, tampoco lo es.

Finalmente, 

“Los resultados del presente estudio respaldan las recomendaciones dietéticas actuales para adoptar patrones dietéticos con alto contenido vegetal,…”

Análisis: Sí, claro, como no. Después de no inferir en nada, sacan semejante conclusión sin respaldo en su mismo trabajo.

…pero no proporcionan evidencia para elegir carnes blancas sobre rojas para reducir el riesgo de ECV en función de los efectos de los lípidos y lipoproteínas del plasma.

Análisis: Gracias, ¡puedo comerme mi res sin pensar que hubiera sido mejor elegir pollo!

“Además, la asociación más débil del LDL grande que el LDL pequeño con el riesgo de ECV sugiere que el impacto de las ingestas altas de carne roja y blanca, así como grasas saturadas de fuentes lácteas, las cuales elevan selectivamente las  subfracciones de LDL grandes, puede que esté siendo sobreestimado [el impacto] por la dependencia en el colesterol LDL, como es el caso de las pautas dietéticas actuales.’’

En castellano: ¡Bravo! Los autores atacan de frente las pautas dietéticas actuales que desaconsejan el consumo de carne de origen animal, basándose fuertemente en el colesterol, pero ignorando sus efectos en las partículas de distinto tamaño (Pssst… Dar con el riesgo de ECV puede estar más relacionado con las subfracciones de la lipoproteína LDL que con la lipoproteína LDL total… ¡Ah, sí, nos volvemos repetitivos!).

“Los estudios futuros deben evaluar los efectos del contenido de grasas saturadas y la fuente de proteínas en la dieta sobre los índices de lipoproteínas aterogénicas, así como los resultados clínicos de ECV en individuos con hiperlipidemia”

En castellano: La verdad es que sí… A pesar que este estudio arrojó datos importantes sobre los perfiles lipídicos de los sujetos como respuesta a las distintas intervenciones, habrá mucho que dilucidar con respecto al real riesgo cardiovascular. Pero a pesar de eso, sus conclusiones son contradictorias y confunden.

Ahora pregunto… ¿Es verdad que “La carne blanca es tan mala como la roja cuando se trata de colesterol, según estudio”?

Hasta aquí, mi más resumido análisis del estudio.

Pero para aquellos que desean indagar mucho más en las otras limitaciones del estudio de las carnes blancas y rojas, les invito a leer y comentar el análisis de nuestro Doc Mauricio.

Quedo atenta a sus comentarios!

-Paula


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